Una defensa sin garantías
El equipo de Peñarol atraviesa un momento turbulento a nivel general, pero su principal problema parece estar en la poca solidez defensiva, así como en su incapacidad para mantener resultados.

Javier Méndez y Pedro Milans, rostros cargados de desazón y de resignación por el pésimo presente defensivo de Peñarol.
Luego del amargo empate cosechado en el Parque Saroldi, tras ir ganando 1:0 durante gran parte del partido, Peñarol dejó a la vista que no está pasando un buen momento y que tiene problemas en todas sus líneas. Pero en especial, la zona más afectada parece ser la defensa.
Poca solidez, malos retrocesos, coberturas inefectivas y numerosos errores no forzados. Esto último, sobre todo, ha hecho que, en sus últimos partidos, Peñarol sea su propio enemigo.
La faceta ofensiva también es preocupante, donde muchas veces no genera peligro y, cuando lo hace, no concreta sus jugadas en la red. Donde su máxima estrella, Leo Fernández -quizás por la presión que generó su histórica compra-, aún no ha comenzado a brillar y parece estar, por momentos, desconectado del juego. Donde al artillero, Maximiliano Silvera, se le mojó la pólvora y donde las bandas ya no son tan incisivas como en la temporada pasada. Las bajas que sufrió Peñarol durante el mercado de pases calaron hondo en el nivel del equipo y las altas aún no colman las expectativas.
Sin embargo, el mayor problema de Peñarol, y que debe resolver con urgencia, yace en la incapacidad que ha demostrado para mantener los resultados. La clásica frase del fútbol (“goles errados son goles en contra”) aplica para describir la actualidad del conjunto aurinegro y encaja especialmente para resumir el duelo ante River.
GOL VA, GOL VIENE
La primera vez que Peñarol mostró dicha falencia fue en el primer clásico del año, por la Serie Río de La Plata, donde el Aurinegro comenzó ganando a los seis minutos de juego. Pero luego bajó su nivel, se replegó, Nacional lo empató y, sobre el final del partido, lo dio vuelta por 3 a 1.
Con el comienzo del Torneo Apertura, a pesar de haber iniciado con una victoria 3:1 sobre Progreso (que lleva 13 goles recibidos en cuatro fechas) y de aún no conocer la derrota, Peñarol lleva tres empates consecutivos, todos con un resultado de 1 a 1 y con una misma característica: el equipo mirasol comenzó ganando.
El clásico en el Gran Parque Central
Apenas comenzado el segundo tiempo, a los 50 minutos, Maximiliano Silvera puso en ventaja a Peñarol tras una gran jugada individual de Rodrigo Pérez. El equipo de Diego Aguirre parecía encaminarse a cortar la mala racha clásica (otra gran deuda que tiene el club), pero a los 61 minutos apareció el empate por medio de Jeremía Recoba. Un gol que llegó por una desatención defensiva durante un córner, cuya ejecución fue corta. El volante tricolor anticipó a todos los defensas por el primer palo y, con un excelente taco, puso la igualdad.
A partir del empate, Nacional creció y Peñarol se desdibujó.
Boston River en el Campeón del Siglo
En la tercera fecha, Peñarol recibió al Sastre en su casa, pero sin su gente, debido a la sanción recibida por los incidentes ocurridos en el clásico de la Supercopa. Boston River fue compacto y efectivo, y al conjunto mirasol le costó mucho generar situaciones certeras de peligro.
Al igual que en el Gran Parque Central, Peñarol se puso en ventaja apenas comenzada la segunda parte, con un buen cabezazo de Javier Cabrera. Pero el festejo fue abruptamente interrumpido por el empate inmediato que le propinó su rival. En un envío al área por parte de Boston River, Pedro Milans y Javier Méndez chocaron a la hora de rechazar la pelota y, como consecuencia, el delantero Valentín Adamo capturó el rebote en total soledad dentro del área, finalizando la jugada con absoluta comodidad.
Luego del gol, Peñarol se desordenó y no tuvo la claridad suficiente para encontrar un segundo tanto.
River Plate en el Parque Saroldi
Finalmente, en la última fecha disputada, previa a la pausa de la actividad por la asunción del nuevo presidente de la República, Peñarol volvió igualar 1:1 y volvió a fallar de forma atroz en el fondo.
Esta vez, luego de que Leo Fernández fallara el penal, Peñarol se puso en ventaja a la media hora de juego y el empate no llegó hasta los minutos finales del partido.
¿Qué pasó? En la segunda parte, el Carbonero tuvo numerosas chances inmejorables para aumentar la ventaja y sentenciar el partido. Incluso el penal fallado por Mauro Estol le dio un tanque de oxígeno al equipo de Aguirre, ya que parecía acercarlo aún más a la victoria. Pero la poca solidez defensiva, con grandes dificultades para repeler los ataques de River, y repleta de errores en salida, así como de faltas peligrosas, motivaron al Darsenero a seguir presionando para generar más fallas y, así, más oportunidades.
Finalmente, el gol de la igualdad, que ya asomaba, llegó a partir de un grosero error de la defensa mirasol. En un envío largo por la banda izquierda, el zaguero brasileño, Leo Coelho, parecía tener la situación controlada. En lugar de rechazar la pelota hacia el lateral, prefirió aguantar la posición y asegurar el balón ante la salida de Martín Campaña. Sin embargo, el arquero de Peñarol, quien se arriesgó al salir lejos del arco, se lanzó mal, golpeando la pelota primero con una de sus piernas. Esta rebotó en el cuerpo de Coelho y ambos chocaron, protagonizando una jugada insólita que terminó con la pelota en los pies de Faustino Barone (el único que siguió la jugada luego del pase largo).
El delantero darsenero solo tuvo que empujar la pelota hacia el arco vacío para festejar el empate sobre el final del encuentro. Y para un final aún más caótico, a Peñarol se le sumó la tarjeta roja del volante central argentino, Eric Remedi, en los últimos instantes.
NO ES EL MISMO
En las cuatro fechas que se llevan disputadas del Torneo Apertura 2025, Peñarol ya dejó seis unidades por el camino y está por superar la cantidad de puntos que perdió en todo el Apertura 2024, que fueron siete.
Lo mismo sucede en cuanto a los goles recibidos. En el primer torneo corto del 2024, el Carbonero tan solo recibió cinco goles. Hoy ya lleva cuatro y recibió un gol en todos los partidos que jugó.
Estas cifras indican que Peñarol no es el mismo, aunque mantuvo a la gran mayoría del plantel campeón, y también revelan que las bajas que sufrió fueron sensibles y que aún no se han cubierto. Además, evidencian los problemas defensivos del equipo y la falta de soluciones para evitar la vulnerabilidad de su arco.
¿QUÉ OPCIONES TIENE AGUIRRE EN DEFENSA?
El mal rendimiento de la defensa puede provocar cambios de nombres y de lugares de cara a los próximos partidos. Ya sucedió en el lateral derecho, donde comenzó jugando Damián Suárez, pero luego, y en parte por una molestia física del “Zorro”, la posición pasó a ser ocupada por Pedro Milans.
En el lateral izquierdo, Maximiliano Olivera fue el titular en la gran mayoría de partidos, pero en algunas ocasiones, Aguirre optó por Lucas Hernández.
Sin embargo, la zona que aún no tuvo variaciones es la pareja de zagueros, compuesta por Javier Méndez y Leo Coelho. Se trata de dos jugadores de buen porte físico, duros en el uno contra uno y seguros en el juego aéreo. Sin embargo, ninguno de los dos destaca por su velocidad y eso ha perjudicado los retrocesos y las coberturas, donde los espacios se cubren a destiempo y no hay buena complementación entre ellos.
Las únicas opciones de las que dispone actualmente el técnico mirasol para cambiar en el sector central son el joven Nahuel Herrera, que no ha tenido minutos, y el capitán Maximiliano Olivera, quien ya ha sabido oficiar como zaguero al mando de Aguirre. Pero el entrenador lo prefiere en su rol de lateral y no ha optado por Herrera hasta el momento.
Gastón Silva, quien llegó como un refuerzo de jerarquía para la defensa, es una incógnita hasta el momento. El jugador de 31 años lleva más de un mes entrenando en el club, pero aún no ha sido considerado apto para integrar una convocatoria por el cuerpo técnico. Se espera que para la próxima fecha, donde Peñarol enfrentará a Racing, aparezca por primera vez en la lista de jugadores de Aguirre.
Por último, el nombre del zaguero de 19 años, Juan Rodríguez, comenzó a tomar fuerza en las últimas semanas. Luego de un gran desempeño en Boston River durante la temporada pasada, formando parte del equipo ideal del campeonato, el defensa regresó de su préstamo a Peñarol y se integró rápidamente a la selección sub-20 que disputó el Sudamericano en Venezuela.
En primera instancia, la intención del club era vender su ficha, pero con la crisis que sufre actualmente la defensa, Aguirre ya expresó su interés por contar con el jugador. Sin embargo, aún no se ha integrado al plantel. Luego de la competencia de selecciones y de su regreso al país, el jugador está tomando unos días de descanso, pero se prevé que comience a entrenar a partir del miércoles. Es alto y veloz, con un buen despliegue y con una gran capacidad en el uno contra uno. Sin dudas se trata de una promesa que ya demostró su talento y que podría solucionarle el dolor de cabeza al técnico.
Peñarol necesita corregir muchos aspectos de su juego, pero las garantías de la defensa es uno de los más urgentes. Con la pausa de 15 días, Aguirre tendrá tiempo para trabajar, para probar variantes y para apagar los incendios generados a partir del empate frente a River. Dicho resultado lo alejó de la punta del Torneo Apertura (el líder, Defensor Sporting, le sacó seis puntos de ventaja) y lo dejó un punto por debajo de Nacional. Por lo tanto, si el Carbonero quiere seguir en la pelea, debe cambiar la pisada. Manos a la obra.