La cacería humana
Lo primero a exponer es que el Círculo de Periodista Deportivos no es responsable por el camino individual por el que se opta. Marca pautas, vigila y si así lo considera actúa o no ante algunos temas.
Y lo segundo es que en la Universidad de opinión en fútbol uruguayo como lo fue el programa “Tierra de campeones”; ni Dalton Rosas Riolfo, el “Vasco Cea”, Penino, Baztarrica, Nasazzi ,”Cacho” Vásquez entre otros o el por otro lado un “Señor” como lo fue Marcelino Pérez, cuidaban mucho el “vestuario o la cancha”.
Viendo el programa Punto Penal del 3 de marzo y su sección “El Show de la polémica” donde trataron la acción del entrenador de Nacional, Gustavo Díaz, de poner el cargo a disposición; que en definitiva es un acto de valentía y honradez; vi con asombro la cacería humana llevada adelante por parte del panel, y la pretendida subrogación.
Una; la primera la consiguieron; la segunda que era evidentemente dirigida a un objetivo con nombre propio; no lo lograron. Solo los que somos entrenadores entendemos estas situaciones y lo que se sufre. Cuando se maneja con esa “liviandad y crueldad” el destino de un profesional; que si fuera al revés; donde parte del panel perdiera su fuente a pesar de su honradez profesional; no les gustaría que su nombre sea escuchado por sus hijos, familia, amigos, y se manejara como una “caza de brujas”. Si se tratara con profesionalismo es diferente porque “todos la tenemos clara” cuando no “enganchan” con lo que pretendemos en el campo de juego.
Destaco la profesionalidad del Dr. Da Silveira en el tema.
De tantos “balazos” cruzados que hubo dentro de Nacional y desde “afuera” del club; ya en el momento mismo que llegó ; no le pego ninguno, y fueron miles. Pero lo llevó, a la autoeliminación profesional.
Presiones hay en los jugadores, los árbitros, los dirigentes; si se equivocan y los entrenadores; otros no. Muchas veces se llegan hasta enojarse por mantener su postura de sacar a alguien cuando no se tiene ningún interés particular y solo se debe comentar. Sabiendo que se tiene todo el derecho profesional de decir me gusta o no su tarea.
Pero para “jugar” con la tarea que se está juzgando hay que tener otro “profesionalismo”. Decir: “se tiene que ir”, es desmedido; con que autoridad se juega con el futuro de alguien; que lo que solo se debe hacer es comentar o “juzgar” si se quiere el rendimiento, el trabajo y los resultados pero no decidir un futuro que es exclusivo de los dirigentes. Cuando se dice que el periodismo (no todos) no pone ni saca jugadores, entrenadores, o arma equipos, es una verdad con mucho “chanfle” ya que forman opinión en la gente y dirigentes. Si el dirigente es firme y no escucha puede derivar en que la “hinchada” tome el mando; y ahí sí “sos boleta”.
¿Qué violencia genera un entrenador? Desde tiempos inmemoriales es la profesión más insultada y menospreciada. Ya lo dijo el húngaro Béla Guttman en 1963 cuando vino a dirigir Peñarol sobre que: “el Uruguay” tiene 3 millones de entrenadores”. Muy pocos colegas míos podrán decir que no sufrieron la violencia psíquica o física y muchos hasta extremos insospechados; donde me incluyo. Y NUNCA NOS QUEJAMOS, a pesar que haya tribunas enteras recordando a nuestras madres, y a veces la madre de uno está ahí mismo; o agresiones además de intentos de las mismas.
En una proporción desmedida, pero merecida, de acuerdo a los habitantes que somos hoy en las Eliminatorias mundiales sudamericanas hay 3 colegas al mando de selecciones. Es decir sin dudas que valoran al entrenador uruguayo y he vivido esa valoración cada vez que salgo al exterior.
En otra proporción desmedida; el artista por lo cual hay fútbol que es el jugador va muchas veces en ómnibus y los 0k son para otro espectro del fútbol.